Describirán proceso de desplazamiento de una lengua indígena por una lengua mayoritaria, en CUNorte

El huichol, con 46 mil hablantes, tiene riesgo de desaparecer

La tendencia de una lengua originaria a ser desplazada por una lengua dominante, es estudiada por la maestra Wendy Fabiola Lara Galindo, el doctor Francisco Abelardo Robles Aguirre y Utsiekame Aureliano González Díaz, académicos del Centro Universitario del Norte (CUNorte), de la Universidad de Guadalajra.
 
“El fin es, en casos particulares, describir el proceso de desplazamiento de una lengua indígena originaria por una lengua mayoritaria como es el español, con base en lo que sucede a lo largo del tiempo, cuando el niño crece, y cómo es que pierde su lengua materna”, destacó Lara Galindo al dar a conocer los resultados parciales de la investigación “El input lingüístico de madres bilingües wixárika-español”.
 
La descripción podría servir para implementar estrategias de intervención, como el diseño de plataformas en las que los interesados tengan la oportunidad de escuchar narraciones tradicionales y cantos en lengua indígena; es una forma de dar a conocer las lenguas y que permanezcan, además de difundirlas. Esta estrategia fue implementada con éxito por la Universidad de Sonora (UNISON).
 
Podrían ser diseñados materiales didácticos con ayuda de un equipo multidisciplinario que incluya pedagogos. Una estrategia inicial es documentar la lengua; es decir, es videograbada o grabada, y este es un primer acercamiento para registrarla y probar que la lengua existe, agregó Lara Galindo.
 
México se caracteriza por su riqueza lingüística, ya que son habladas 68 lenguas indígenas en territorio nacional, pero 60 por ciento están en riesgo de desaparecer. En el caso del wixárika –conocido como huichol–, tiene 46 mil hablantes, su riesgo de desaparecer es medio y no alto como otras lenguas que tienen siete u ocho hablantes, mencionó la investigadora.
 
Es necesaria una mayor valoración de las lenguas indígenas. La actitud hacia éstas, por parte de la población mestiza, no es la más adecuada, pues subsisten prejuicios y actitudes racistas que no privilegian que el hablante conserve su lengua original.
 
“Cuando el hablante indígena emigra a ciudades en busca de mejores oportunidades laborales y educativas se ven expuestos a esas actitudes negativas; entonces, lo que muchos hacen es no expresarse en su lengua. Es una práctica que la sociedad en general está modelando, porque no tenemos la conciencia de la importancia de mantener una lengua indígena”, subrayó Lara Galindo.
 
Resultados parciales del estudio
Para la investigación en la que participó la maestra Lara Galindo fueron tomadas muestras de lenguaje de cuatro niños entre uno y tres años, de familias huicholas, que también hablan español.
 
Fueron analizados datos parciales de uno de los cuatro niños. Se hicieron videograbaciones de los cuatro en un contexto de interacción, conviviendo con su familia. Las muestras del lenguaje fueron transcritas. El objetivo es determinar cuánto input, es decir, cuántos enunciados de los padres y los hermanos se dirigen al niño en español y en wixárika, su lengua materna.
 
En el niño objeto de análisis se hizo un primer corte a los 1.2 años. Sus padres le hablaban la mayor parte del tiempo en wixárika, pero la hermana (ella ya estaba escolarizada y la educación formal que recibe es en español) con la que más convivía, lo hacía principalmente en español.
 
Cuando el niño tenía tres años y ya estaba cursando nivel preescolar, la investigadora encontró que los papás hablaban más español que wixárika, y en este momento la hermana tuvo una menor intervención.
 
En la primera etapa no se pudo medir cuántos enunciados pronunció el niño porque apenas estaba desarrollando el lenguaje. “Sin embargo, en la segunda etapa pudimos valorar la producción de enunciados, y lo que vimos es que el niño produce muchos más en español que en wixárika. Esto hace pensar que una lengua dominante, como es el español, está desplazando a la original”, describió Lara Galindo.
 
Cuando el niño habla más español los padres también responden el español, dentro de una dinámica mestiza.
 
El próximo año se planea trabajar con los otros tres niños. La toma de los datos ya se tiene en los dos momentos. Falta el análisis.
 
Las tomas de los cuatro niños fueron hechas entre 2015 y 2016, y la segunda en este 2019. Se tiene planeada una tercera toma cuando los niños entren a la primaria, para ver si realmente el español desplaza a la lengua wixárika.
 
Queremos ver si a los siete años, que es una edad crítica del desarrollo del lenguaje, el español se ubica como lengua dominante o si el niño conserva elementos de su lengua original.
 
 
A t e n t a me n t e
“Piensa y Trabaja”
Guadalajara, Jalisco, 18 de julio de 2019

 
Texto: Martha Eva Loera / Coordinación General de Comunicación Social
Fotografía: Gustavo Alfonzo 
/ Coordinación General de Comunicación Social