El Congreso de Orientación Educativa será del 13 al 15 de enero de 2016 en la Biblioteca Pública del Estado “Juan José Arreola”

Reconocer el valor de la diversidad de características que existe entre los estudiantes, aprovechar los elementos que tienen en común y contar con profesores capacitados y empáticos, son algunas acciones que cualquier institución educativa debe considerar para lograr una educación incluyente, afirmaron especialistas durante el Pre Congreso de Orientación Educativa, “Desafíos para una universidad incluyente”, organizado por la Universidad de Guadalajara.
 
En el acto realizado la mañana de este jueves, en el paraninfo Enrique Díaz de León, contó con la participación de la maestra Mónica Carbonell Casadesús, experta en educación inclusiva y atención a la diversidad; el doctor Raúl Medina Centeno, especialista en psicología social, así como la doctora María Elena Chan Núñez, investigadora del Sistema de Universidad Virtual de la UdeG.
 
Durante la mesa de discusión, Carbonell Casadesús expuso las diferencias entre integrar e incluir, acciones que conllevan a la atención de la diversidad, brindando asesoría a todos los alumnos de forma preventiva y con el objetivo de dar respuestas a diversas situaciones. “La inclusión significa estar presente, participar y aprender. Si nos quedamos sólo con la primera, estamos integrando pero haría falta incluir. La educación inclusiva es ofrecer la oportunidad de aprendizaje a todos los alumnos, porque van a tener los medios necesarios para acceder a él, y evitar el fracaso y abandono escolar”, dijo.
 
La especialista añadió que a diferencia de la educación integradora, la inclusiva considera que “lo normal es que todos seamos diferentes, y que eso es lo que nos hace únicos y especiales; que la diferencia enriquece a todos y nos hace crecer como personas”.
 
Indicó que el objetivo de este tipo de educación busca que todos los alumnos saquen su potencial y, finalmente, evitar discriminaciones sociales fomentando la cohesión social, además de brindar el derecho que todas las personas tienen a recibir educación.
 
Para lograr una universidad inclusiva, enfatizó Carbonell Casadesús, primero se tiene que tomar la decisión de ser inclusiva, lo que se le conoce como el salto de paradigma, además de tener una visión educativa externa, reorganizar los recursos de la escuela, así como capacitar y apoyar a los maestros.
 
Medina Centeno, por su parte, habló sobre la percepción que se tiene –en ocasiones, equivocada– de la etapa de la adolescencia por la que atraviesan los estudiantes de nivel medio superior: el docente debe ser especialmente empático para lograr que el joven se sienta aceptado y con ello evitar el abandono escolar.
 
El investigador habló sobre el concepto de nutrición relacional, el cual consiste en una construcción de la identidad del adolescente por medio de elementos como sentirse aceptado, querido, reconocido y valorado.
 
La doctora Chan Núñez, especialista en ambientes de aprendizaje, explicó que las herramientas informáticas favorecen la inclusión especialmente de estudiantes que habitan zonas alejadas o poblaciones indígenas, pero que es necesario ir más allá de sólo brindarles acceso, ya que “se puede afirmar que se les ha dado acceso, pero no necesariamente ha redundado en inclusión, porque siguen sentándose aparte, discutiendo aparte, trabajando aparte”.
 
La investigadora añadió que en el proceso de reconocer que todas las personas son diferentes, también se debe de reconocer que todas tienen aspectos en común, ya sea la misma lengua, situación que permite generar un intercambio cultural y de enriquecimiento.
 
El pre congreso es una actividad de introducción al Congreso de Orientación Educativa, “Desafíos para una universidad incluyente”, que será llevado a cabo del 13 al 15 de enero del próximo año en la Biblioteca Pública del Estado “Juan José Arreola”.
 
 
A T E N T A M E N T E
"Piensa y Trabaja"
Guadalajara, Jal., 5 de noviembre 2015

 
Texto: Karina Alatorre
Fotografía: Adriana González