Imparte conferencia magistral “La chispa de la vida” como parte de la Cátedra Latinoamericana “Julio Cortázar”

El movimiento intelectual del siglo XIX tuvo origen en la secularización (algo o alguien pierde su concepto religioso para ser parte de lo laico) de las ciencias y las humanidades. Los grandes avances del conocimiento llegaron a partir “de un universo laico”, señaló el biólogo mexicano, doctor Antonio Lazcano Araujo, durante la conferencia magistral “La chispa de la vida”, impartida en el paraninfo Enrique Díaz de León dentro de las actividades de la Cátedra Latinoamericana “Julio Cortázar”.
 
Lazcano Araujo dijo que vivimos en un universo de cambio evolutivo y laico que no necesita una explicación divina para ser entendido. Explicó que hoy prácticamente todas las culturas y todas las religiones aceptan que una persona con muerte cerebral done sus órganos, porque se dice que un individuo está vivo sólo si presenta actividad cerebral. “Este concepto da éxito a los trasplantes de órganos”, porque no obstante que el cerebro ya no tenga vida, el corazón, las córneas, la médula espinal, el hígado, los riñones, y en general todos los órganos siguen vivos”.
 
En ese mismo sentido, agregó que cuando un esperma fecunda al óvulo y comienza la gestación tenemos vida, pero no es una persona. “Al individuo lo reconocemos como tal en el momento en que tiene actividad cerebral perfectamente visible”, subrayó.
 
El también director del Centro Lynn Margulis de Biología Evolutiva, con sede en las Islas Galápagos, de la Universidad de San Francisco de Quito, dijo a los casi 400 asistentes a su conferencia: “Hoy no se puede entender la vida sin conceptos como RNA, DNA, ribosomas, membranas o proteínas; pero si se lee el concepto de vida en libros de biología de hace 70 años, verán que hay conceptos como protoplasma relegados de la biología contemporánea”, resaltó el biólogo. 
 
 
A T E N T A M E N T E
"Piensa y Trabaja"
Guadalajara, Jal., 7 de septiembre 2016

 
Texto: Miguel Ramírez
Fotografía: Abraham Aréchiga