Estudios sobre periodismo: un mar a descubrir
         

La producción de la nota roja en Guadalajara

               
Mónica Álvarez Rodríguez

"Antes no se cubría tanto policiaco, ahora es una exageración", dice el camarógrafo de una televisora local, en la madrugada, mientras se dispone a entregar la "unidad móvil" al compañero que lo relevará en el turno. Con más de diez años en ese rol, sabe de lo que habla.(1) En su empresa, canal 4 de Televisa de Occidente, en la última década tomaron una decisión radical: tener reportero y camarógrafos en la guardia nocturna exclusivos para la "información policiaca" que se genera en la zona metropolitana de Guadalajara en las primeras horas. Antes de esto, sólo había uno que cubría nota roja, que tenía veinticinco años de experiencia y, además, cubría otras fuentes: "Lo policiaco era el relleno", narra. Hoy ese pasado parece remoto. En la actualidad, en este canal hay tres reporteros "policiacos" para los turnos matutino, vespertino y nocturno. Los apoyos con que cuentan van desde celulares, localizadores, radios escáneres y motocicletas; los escáneres y las motos son artefactos destinados para ellos, para los policiacos, no para quienes cubren otras fuentes. Por si no bastara, el helicóptero de la policía municipal está disponible también con sólo efectuar una llamada telefónica.(2)

El caso del canal 4 en Guadalajara es sólo un botón de muestra, seleccionado para ejemplificar el fenómeno mediático actual en el que la información policiaca o de nota roja gana espacios que antes no tenía. La innovación mediática consiste en que la crónica roja, que ha enrojecido todo tipo de medios y de periodismo, se puede encontrar en cualquier página de un diario y en cualquier programa o segmento de televisión. En la actualidad, la crónica mejor vendida es la que posee clase, la que convierte en víctimas y verdugos a "gente común" y de preferencia a la clase dirigente (Sánchez 1997: 4).

Los medios en Guadalajara, salvo una excepción (la del periódico El Informador), no escapan a esta realidad que parece ser un elemento más de la globalización sin fronteras. Para cubrir estas noticias, los informativos destinan recursos humanos, materiales y tecnológicos que hace una década parecerían ridículos, o por lo menos impensables. Para quien haya visitado la ciudad de México a últimas fechas, no será ajeno al espectáculo aéreo de los helicópteros de noticiarios radiofónicos y televisivos, que compiten para transmitir en vivo y en todo color los sucesos que tienen que ver casi siempre con trifulcas, incendios, robos, o disturbios en marchas. (Los operativos en Tepito, con enfrentamientos entre locatarios y policías, son de los ejemplos más recientes.)

Información policiaca, sucesos, justicia, seguridad o prevención, cada medio elige la denominación que prefiere, el hecho es que las informaciones que entran en lo que se conoce comúnmente como nota roja, tienden a definir en nuestros días las prioridades en la agenda de lo noticioso. Los medios que se rezagan en la transmisión a detalle de los acontecimientos clasificables en este género, prácticamente quedan fuera de la jugada. Ya no basta la noticia criminal, sino que el periodista necesita ensangrentarla con detalles narrativos, primeros planos fotográficos, en los que la víctima, su cuerpo, su cadáver, sustituyen más que completar la noticia (Sánchez 1997: 5).

             
Egresada de la maestría en Ciencias Sociales de la Universidad de Guadalajara.    
             
 

 

Junto a este fenómeno es posible advertir otro. Cualquier mexicano que por lo menos tenga un radio en un poblado alejado de las zonas urbanas, sabrá que el tema de la inseguridad pública también es el número uno en la agenda de políticos y gobernantes, en todos los ámbitos: nacional, estatal y local. Dejando de lado los discursos políticos y la dimensión ideológica que pueda tener el género del crimen, simplemente abordar el fenómeno mediático de enrojecimiento de los informativos, desde el escenario actual mexicano y aterrizarlo a una ciudad como Guadalajara, presenta una dificultad, que a la vez puede ser su principal virtud: la escasez de material de investigación que existe en México sobre el particular. Si además se decide analizar este fenómeno tomando como ángulo, de manera específica, la producción noticiosa, estamos hablando de "picar piedra". Caminar solos por un callejón, que encierra más de una sorpresa.

"La producción de la nota roja en Guadalajara" se convirtió en tema de tesis de la especialidad de Comunicación Social, de la maestría en Ciencias Sociales, después de un vía crucis que atravesó por aspectos éticos y filosóficos, hasta desembocar en las calles con los reporteros que cubren la fuente policiaca en la ciudad.(3, 4)

Este artículo aborda algunos de los primeros avances de esta tesis (actualmente concluida): en cuanto a los aspectos teóricos, se centra en una búsqueda del origen del concepto nota roja en México y en los trabajos empíricos, estudios que existen sobre producción de noticias de este género periodístico. Mi investigación reveló algunos hallazgos del trabajo de campo que tienen que ver con los valores noticiosos que privilegian los medios de comunicación en Guadalajara, así como el bosquejo de un perfil de los reporteros que cubren esta información y el estado que este género guarda dentro del status periodístico en nuestra ciudad.

 

Una justificación más allá del espectáculo

En la vida diaria los medios de comunicación en Guadalajara muestran una imagen de realidad que sitúa a la delincuencia y la inseguridad pública como el problema prioritario de nuestra sociedad. En esas imágenes de realidad que recibimos cotidianamente se exhibe a delincuentes y víctimas estereotipados, como si emergieran de dos mundos distintos y no como miembros de una misma sociedad. Se les presenta como una interminable sucesión de casos individuales, sin reparar en búsquedas o matices, sobre el origen de la delincuencia y la inseguridad pública en esta ciudad como fenómenos sociales.(5)

Aunque en términos generales la materia prima de las noticias es lo "inusual", específicamente en el caso de lo que por lo regular se denomina nota roja, pareciera que los reporteros la abordan sin sensibilidad, más como sabuesos en búsqueda de ángulos o imágenes escabrosas, que con un sentido social. Esto sin mencionar "minucias" como el estilo narrativo de este género que se caracteriza por presentar nombres, direcciones, y detalles de presuntos responsables de delitos, aún sin ser juzgados ni encontrados culpables. O la misma profusión de datos personales, pero de víctimas, como en el caso de suicidios.

En un principio pretendí realizar una investigación enfocada a la ausencia de códigos de ética, en particular al interior de los medios de comunicación. Mediante un trabajo de reflexión y una documentación sobre trabajos que se clasifican dentro de lo que algunos investigadores denominan sociología de la producción de noticias, algo quedó claro. El aspecto ético no es ni el único ni el central del periodismo de nota roja, en el que parece reflejarse una realidad fragmentada donde predomina lo más violento y fuera de lo común.  

 
 

Miguel A. González Espinoza

¿Por qué ocurre así?, ¿quién decide qué se cubre y qué no, y qué se va a publicar?, ¿existe consenso entre reporteros y editores en los criterios de selección de información?, ¿cómo son las relaciones entre reporteros, fuentes y editores?, ¿cuál es la importancia que se da a la nota roja en los periódicos y noticiarios de radio y televisión?, ¿cuál es la ideología profesional de los reporteros que cubren esta fuente?, ¿cómo asumen su rol?

Estas preguntas encauzaron el trabajo hacia la indagación de los contextos y procesos mediante los cuales se genera la nota roja en Guadalajara, con el fin de penetrar en este mundo y mostrar desde su interior cómo se produce este tipo de información. Es decir, ir a observar, conocer, descubrir, y describir para primero comprender por qué estas noticias son como son. El objetivo general se centró, entonces, en conocer y describir los procesos de producción de la nota roja en Guadalajara, a partir del análisis de las rutinas de trabajo e interacciones que se establecen entre los reporteros que cubren esta información y sus colegas editores y fuentes, además de identificar los valores que orientan su práctica.

Descubrir y describir esta porción de realidad de la vida cotidiana, no para emitir juicios, ni aportar soluciones, sino con el objeto de despertar interrogantes sobre el papel que desempeñan los medios en la actualidad como productores de conocimiento con respecto a esta problemática social, y a la vez hacer público el andamiaje de este género relegado por la investigación académica.

 

"Nota roja": tras las huellas de su origen

Sobre el origen y evolución del concepto de nota roja en México, existen trabajos que a manera de ensayo, principalmente, abordan las variantes del género en distintas épocas.

Autores como Ruiz Castañeda vinculan el origen de este concepto en México a la desviación de la fe y las buenas costumbres en tiempos de la Santa Inquisición, con la llegada de los españoles. Recientemente, surgió en Guadalajara otra hipótesis que habla del nacimiento de la nota roja en México, desde esta ciudad a fines del siglo xix, a raíz del asesinato de un jalisciense ilustre.

Para María del Carmen Ruiz Castañeda, el periodismo de nota roja tiene sus orígenes en los cabildos instalados con la llegada de los españoles, cuya labor consistía en difundir en las plazas las noticias que generaba el consejo de lo que ahora es la ciudad de México. A principios de 1526, el Cabildo informó del castigo impuesto a alborotadores ebrios que habían ofendido "la preeminencia de la Santa Inquisición", por lo que se ejecutó a 43 personas y se castigó a cientos más, con juicios cuyos resultados eran colocados en las puertas de las iglesias a manera de edicto. Estos edictos tenían un "sello rojo", símbolo de la autoridad eclesiástica, y que dio origen al término "noticia roja", que era como se conocían aquellas comunicaciones dirigidas a los fieles para dar razón del delito en contra de la fe o las buenas costumbres.

Fue el tribunal de la Santa Inquisición, que duró doscientos noventa y seis años (1517-1813), el que inicialmente popularizó este término, que con el tiempo se generalizó a la difusión de hechos vinculados a la justicia o derramamiento de sangre.

En Guadalajara, a partir del análisis de la noticia del asesinato del jalisciense Ramón Corona, una de las formas en que un periódico local anunció su muerte puede considerarse una nueva hipótesis sobre la inauguración de la nota roja propiamente mexicana (Corona 2000: 8). Hay referencias en periódicos locales de 1889 del manejo especial que dio el Mercurio Occidental al asesinato de Ramón Corona, en el que al parecer se utilizó como recurso unas manos manchadas de rojo en la portada.

"Los tapatíos se horrorizaron de aquella noticia ensangrentada. Esta idea de la nota roja fue el inicio de la crónica policiaca con efectos para mover las emociones y los sentimientos." Sobre la evolución del concepto, hay autores (v.g. Del Castillo, Monsiváis) que desde distintas perspectivas analizan la nota roja en las primeras décadas del siglo xx y subrayan que en este contexto la nota roja tiene escasas posibilidades competitivas por el repertorio de batallas que representó la revolución.

En la dimensión ideológica, una lectura actual sobre la delincuencia debe partir del porfiriato y del proyecto ilustrado que guió esa época, que se gestó a finales del siglo xviii, cuando se desarrolló un sentimiento de horror y atracción ante la figura del delincuente, y se presentó una imagen moralizante para mantener un modelo de normalidad social. Tanto en la actualidad como a principios del siglo xix, con el surgimiento de los reporteros profesionales, el manejo de la nota roja es el de una mercancía con un mensaje moralizante reiterativo (Del Castillo 93: 127).

"Los crímenes carecen de una explicación social, por el contrario, serán resultado de naturalezas erráticas y destructivas, que se oponen a un orden pulcro y armónico, que se ve alterado por este tipo de desviaciones."

En el contexto posrevolucionario (Monsiváis 1993), la nota roja se centra en asesinatos y descripciones detalladas de asesinos seriales, y comienzan a aparecer en la prensa términos como psicopatología, traumas y misoginia extrema.

Hay un giro en el género con la aparición de la edad del crimen organizado, alrededor de la década de los setenta, cuando el narcotráfico empieza a ocupar un lugar preponderante.

En los años recientes, se comienzan a tocar los problemas de impunidad, a la vez que surge un tratamiento noticioso de la delincuencia, violencia, e inseguridad pública bajo el matiz de los derechos humanos.

La producción noticiosa de información policiaca

Los estudios sobre producción de noticias realizados en México son un área de investigación en estado prácticamente virgen, por encontrarse dentro de las nuevas tendencias de investigación de la comunicación en el país (Hernández 1997). Hasta 1995 se habían realizado sólo tres trabajos de investigación de este tipo.(6) Cada uno de éstos se centró en el estudio de un solo medio de comunicación, que en los tres casos se trata de informativos electrónicos: Televisa México, canal 4 (Televisa Guadalajara) y Notisistema (radio regional).

El estudio sociológico de la práctica periodística se ha desarrollado de manera incipiente en México, pero se trata de un ámbito académico que en las últimas dos décadas alcanzó un avance considerable sobre todo en Estados Unidos y Gran Bretaña (Cervantes 1995: 98). Trabajos de investigación sobre producción de noticias relacionadas con nota roja o información policiaca, en México prácticamente no existen. El único ejemplo encontrado es un artículo que forma parte de la tesis doctoral en proceso de la investigadora Cecilia Cervantes Barba: "Valores noticiosos en el periodismo televisivo de nota roja. Búsqueda articulada de indicadores empíricos", en la que presenta los resultados de un análisis de contenido aplicado a una muestra de noticias del programa Al Tanto, del canal 4 de Guadalajara, entre 1993 y 1994. En ese análisis de la información policiaca se observaron dos rasgos que no eran comunes en otro tipo de noticias, como el otorgar "voz" a ciudadanos comunes y la descalificación de funcionarios o miembros de la administración pública. Los delincuentes aparecen como actores centrales y ocupan un lugar especial los "policías delincuentes" (Cervantes 1995: 129).

Quizá la escasez de trabajos de investigación sobre nota roja se deba a que el género del crimen es considerado, dentro del periodismo, como un campo de entrenamiento para periodistas principiantes, que sirve de trampolín para brincar a otras fuentes. El género policiaco además de ser considerado el del más bajo status al interior del periodismo, también lo es dentro de la academia. Algunos autores lo comparan con el bajo status de las novelas policiacas en los círculos literarios, y el bajo status de la criminología en los círculos académicos de ciencias sociales (Ericson, Baranek, Chan 1987).

En Estados Unidos, Canadá y algunos países de Europa es a finales de los setenta cuando comienza la proliferación de estudios sociales sobre el papel de los medios de comunicación en la generación de conocimiento relacionado con la desviación, el orden y el cambio social, marco donde se insertan los problemas de violencia, crimen e inseguridad pública. Algunos de esos estudios se basan en trabajos empíricos de organizaciones periodísticas, tanto de radio, televisión como prensa escrita, que privilegian metodologías vinculadas a la etnografía. Los enfoques interpretativos, basados en perspectivas fenomenológicas, en los que a partir del análisis de la realidad de la vida cotidiana de los actores sociales se busca la comprensión de los fenómenos sociales, son adoptados por estos trabajos.

En México y en Latinoamérica en general, en contraste, son pocos los trabajos de investigación que aborden los medios desde esas perspectivas. En cuanto a la dimensión ideológica del género de nota roja, se encontraron vertientes similares en trabajos realizados en Estados Unidos y México (Cavender 1988; Del Castillo 1993).

Los símbolos manejados en las presentaciones del crimen en los programas televisivos que tratan este género en Estados Unidos (que mezclan noticias, drama y horror), portan significados ideológicos que emiten mensajes moralizantes y estereotipados sobre los criminales, a quienes visualizan como los "otros", villanos asquerosos, en contraste con las víctimas, personas "decentes, respetables, de buen aspecto" (Fishman y Cavender 1998):

 

El género del crimen simboliza y simplifica sucesiones de valores de lo bueno y lo malo, el orden y el caos. Estos programas culpan al crimen de la enfermedad social, pérdida del sentido de comunidad que caracteriza a la vida contemporánea, y apuestan sus esperanzas por un futuro mejor en atrapar y castigar a los criminales. ¿Es así de simple?

 

En Estados Unidos hay estudios que muestran también rasgos de la ideología, de las estrategias adoptadas por los gobiernos de ese país desde los setenta, que son útiles para establecer comparaciones con México, en las últimas décadas hasta la actualidad. En los lemas centrales de los gobiernos de cada presidente de Estados Unidos desde esos años, destacan algunos como "ley y orden", "guerra contra el crimen" y el que prevalece: "guerra contra las drogas" (Ericson 1987). Esta doctrina se ha ido reproduciendo en ese país a través de los medios de comunicación.

 

Guadalajara, Guadalajara

"Narcotráfico", "ejecuciones", "asaltos" bancarios, asaltos a blindados, "vacunos", violencia intrafamiliar, secuestros, y en el último de los casos... suicidios, son los temas noticiosos privilegiados por los medios de comunicación en Guadalajara. El pan que cada día esperan los casi treinta reporteros que cubren esta información aquí. (7)

Si se les pidiera a los lectores seleccionar uno de esos temas, el preferido por los reporteros y sus respectivos medios, ése que tiene pase garantizado a primeras planas o a abrir los noticiarios electrónicos ¿cuál seleccionarían?

 

Hay un tema en los medios [...] lo que te voy a decir hagan de cuenta que es la piedra filosofal de la nota policiaca. Que es no solamente eso, sino que sienten el secreto orgullo de tener: el narcotráfico. Las ejecuciones y el narcotráfico son temas que les obsesionan en Guadalajara. Y te digo que sienten el secreto orgullo, porque yo les decía que en Guanajuato manejaba notas de asaltos bancarios, y no maestro aquí narcos, ejecuciones. Así como una especie de raro orgullo de tener este tipo de temas, yo percibía. Todo lo que se relacione con este asunto tiene una calificación automática y es nota, y estrellita y se va derecho a edición y va a entrar eso también al otro día. En Guadalajara es la nota con más magnetismo, los reporteros tienen más atracción de encontrarse, más interés en traer ese tipo de información que cualquier otra cosa. Así lo percibí y al principio era una corazonada, ahora lo tengo plenamente confirmado. Como diciendo: no, mira Guadalajara es picudo por esto. (8)

 

El correr de la adrenalina, ni duda cabe: Guadalajara, Guadalajara. Los reporteros policiacos en esta ciudad expresan que son adictos a la adrenalina. Los períodos de "días muertos" (como suelen denominar las jornadas de trabajo cuando no acontece ninguna información de impacto), que generalmente son largos, los soportan porque consideran que, contrario a lo que el común de la gente piensa, "después del silencio viene la tempestad".

Para algunos de estos reporteros la calma en la ciudad es un presagio de que "algo" puede ocurrir. Sus fuentes, en particular los policías, opinan lo mismo. Los menos radicales advierten que se trata de un fenómeno cíclico. Pero ese "algo" que todos los reporteros y policías saben o esperan que ocurra, es por supuesto "algo violento, una ejecución, un asalto a blindado".

En esos "días muertos", los reporteros lucen aburridos, a veces angustiados. Cubren sin ánimo el robo a una tienda de abarrotes o una volcadura sin lesionados. Incluso, admiten, que no ponen el mismo esmero en la redacción de esas notas (a diferencia de los sucesos impactantes), porque saben que algunas ni siquiera saldrán en los noticiarios, y en los periódicos serán de relleno, pero no irán a la primera plana. En esos días de calma aprovechan para dar seguimiento a casos, atender pendientes familiares o personales. Para matar el tiempo en estos casos, a veces los reporteros que coinciden usualmente en las oficinas de prensa de la procuraduría o policía municipal, bromean, se mofan y ríen: "Hay que matar a alguien", o "aventar a una viejita a un midibús", "robar un banco" (para que haya nota).

Los editores y jefes de información saben que estos reporteros conviven con una presión más apremiante que los demás, y a veces tratan de calmarlos. "Todo el día con el escáner viendo qué pasa. Y si no pasa nada, para ellos es frustrante. Llegan al grado de que les hablas tú por ejemplo a medio día: ¿oye que ha habido? "Nada chingado, no han matado a ningún cabrón."(9)

A veces invierten todo un día de trabajo en visitar "contactos", como jueces y agentes; aunque no puedan utilizar la información de momento, esto lo hacen para mantener abiertos los canales de información y les avisen de los casos que pronto darán a conocer.

Siempre están alertas. Los que traen escáneres han aprendido a convivir (y también sus familias) con el ruido de las claves de las frecuencias policiacas, aun en horas que no son de trabajo. Lo activan desde que despiertan y no lo apagan ni para comer. Los que no lo usan, monitorean desde donde estén los noticiarios radiofónicos, o constantemente se reportan con sus "contactos" a las dependencias o puestos de socorro. La mayoría portan celulares y escáner al cinto, como los policías investigadores, pero todos usan por lo menos un radiolocalizador.

La experiencia les ha enseñado a todos a interrumpir comidas, clases de inglés, salirse del cine a la mitad de una película, para corroborar un "hecho" que escucharon por radio o fueron enterados por el beeper o celular. Han aprendido también a ingeniárselas con los problemas digestivos que el estrés les acarrea. Y a ir tras la nota a donde sea.

Contrario a la hipótesis de que esta fuente es únicamente formadora de periodistas novatos, que luego pasan a otras que se consideran de mayor rango, en Guadalajara parece ocurrir un fenómeno a la inversa. Hay quienes piden que los cambien a la "policiaca". Su argumento es que las otras fuentes (sobre todo la política) son "puros chismes", "dimes y diretes", y en cambio en ésta son "hechos", "la realidad".

Por un minuto de acción, por una nota sobresaliente, vale la pena esperar días, semanas y hasta meses en calma. En la cobertura de estas noticias, quienes se consideran inquietos por naturaleza, enemigos de lo sedentario, encuentran en la acción un elemento que los atrapa y que requiere un ingrediente esencial: la rapidez. Además, si bien hay medios que planean agendas ("para no depender de los muertos que haya"), (10 ) los reporteros de noticiarios de radio y televisión tienen la libertad de moverse como ellos decidan o, mejor dicho, como han aprendido que deben hacerlo para recolectar sus notas. Sus órdenes de información por lo general consisten en un escueto: "Checar información policiaca".

Ellos han aprendido a ejecutar su rol y adquirido las habilidades necesarias para desarrollar sus prácticas, como controlar sus sentimientos (lo que más les impresiona son las muertes de niños). Todos saben que cuando la ocasión lo amerita hay que moverse y rápido.

 

Si entrevistas al gobernador, la entrevistita te dura hasta mañana todavía, aquí el muerto no te aguanta, aquí el choque no te aguanta, aquí el asalto bancario no te aguanta, son cosas de rápido, de capacidad de acción inmediata para cubrir los hechos. Imagínate el choque de los señores midibuseros, que choquen dos en pleno centro y que haya muertos y heridos. Pues a lo mejor la nota te puede aguantar para periódico mañana, pero para radio si la sacas dos horas después, prácticamente no estás en la jugada.(11)

 

A la a mayoría de estos reporteros les apasiona su trabajo. De los entrevistados, sólo uno confesó estar en la fuente por obligación y necesidad. Sus demás colegas, después de probar las mieles de la nota roja, ya no desean estar en otra fuente:

 

Me aburriría, ya me aclimaté al ritmo ajetreado, a aguantar la adrenalina, sentir que tengo que llegar en cuestión de minutos y a que no sé con qué me voy a encontrar. Me gustaría hacer a lo mejor más investigación de esta misma fuente, pero no hay chanza por todo lo de diario. En política sí se me hace padre, pero son puros dimes y diretes.(12)

 

A diferencia de tiempos pasados, cuando los reporteros policiacos se caracterizaban por su baja escolaridad, incluso algunos analfabetas, el panorama actual es distinto. Existe en Guadalajara un crisol de reporteros policiacos formado por egresados de facultades con licenciaturas; ex policías; con estudios máximos de preparatoria; egresados de escuelas de artes y alguno con un diplomado en Criminología en España. Salvo una excepción, todos coinciden en que la nota roja es importante y cada día es más demandante por los espacios que le han abierto los medios y la forma de abordar los temas, pero... sigue siendo el patito feo del periodismo, la escoria.

Paradójicamente, pese al incremento de planas en las secciones y los espacios abiertos en los medios electrónicos, algo pasa con la nota roja y sus reporteros, que los mantiene postrados en la marginalidad del periodismo. El simil que encuentra un reportero que cubre la fuente política para un medio radiofónico en Guadalajara, sirve para ilustrar lo anterior:

 

La nota roja es como la sirvienta. Es indispensable para un medio de comunicación, todos la necesitan, sin ella todo sería un caos. Es el rating. Pero a la hora de lucirse, cuando llegan las visitas todos la quieren esconder, la ocultan.(13)

 

Los propios editores de las secciones policiacas o jefes de información de medios locales apuntan que hay status dentro del periodismo y, aunque la nota roja sea indispensable "porque es la que vende", "porque es lo que a la gente le gusta", "porque da vigencia a los informativos", "dice lo que está pasando en hechos del momento", se le sigue considerando de segunda categoría.

 

En todos los medios siempre hay una especie como de lucha de los demás con los que cubren la nota policiaca. El que cubre la fuente política, desdeña un poco la nota policiaca. Incluso en algunos medios informativos, para castigar a ciertos reporteros, los hacen cubrir la fuente policiaca. Como que la consideran de segunda categoría. A veces no hay una manifestación expresa, pero si a fulano o mengano yo lo cambio de fuente. Le digo oye tengo este problema vete a cubrir la Procuraduría [dice]: oye no me quiero ensuciar las manos con eso. Te lo dicen, pero te lo dicen abiertamente, tienes que luchar con ellos. Sí definitivamente hay una percepción así aquí en este medio y en todos.(14)

 

Referencias bibliográficas

Cavender, Gray (1998) "In the shadow of shadows. Television Reality Crime Programming", en Mark Fishman y Gray Cavender (eds.). Entertaining Crime. Television Reality Programs. Nueva York: Aldine de Gruyter.

Cervantes Barba, Cecilia (1995) "Valores noticiosos en el periodismo de nota roja. Búsqueda articulada de indicadores empíricos", Comunicación y Sociedad, núm. 25-26, DECS, Universidad de Guadalajara.

Corona Berkin, Sarah (2000) "Verosimilitud en la crónica policiaca", Gaceta Universitaria, núm. 158, Universidad de Guadalajara.

Ericson, V., Richard Baranek y Patricia Chan (1987) Representing order. Crime, law and Justice in the News Media. Canadá: University of Toronto.

Hernández Ramírez, María Elena (1997) "La sociología de la producción de noticias. Hacia un campo de investigación en México", Comunicación y Sociedad, núm. 30, DECS, Universidad de Guadalajara.

Ruiz Castañeda, M. C. (s.f.) El periodismo en México 450 años de historia.

Sánchez Parga, José (1997) "De la crónica roja al morbo mediático", Chasqui, núm. 60.

Del Castillo Troncoso, Alberto (1993) "Surgimiento del reportaje policiaco en México", Tramas, núm. 5, UAM.

Monsiváis, Carlos (1993) Fuera de la ley. La nota roja en México 1982-1990 (prólogo). México: Cal y Arena.

 

Notas

1 Testimonio de trabajo de campo. Tesis "La producción de la nota roja en Guadalajara". Rutina reportero de televisión, martes 18 de abril de 2000.

2 Observaciones trabajo de campo.

3 Observaciones trabajo de campo.

4 El diseño metodológico consistió en acompañar a tres reporteros (televisión: canal 2; radio: Notisistema; periódico Mural) a sus rutinas diarias durante una semana completa, que intercalada se tradujo en tres meses de labor. Este trabajo de observación participante se complementó con entrevistas cualitativas enfocadas con un total de nueve reporteros de la fuente policiaca, de diferentes edades, escolaridad, antigüedad en el medio, y de prensa, radio y televisión.

5 Justificación del tema. Tesis "La producción de la nota roja en Guadalajara".

6 Tesis doctoral de Gabriel González Molina: "The production of mexican commercial television news. The Supremacy of Corporate rationale" (1989); tesis de maestría de María Elena Hernández: "Organizational dimension of news in a regional radio news system in México" (1992); tesis doctoral en proceso de Cecilia Cervantes Barba.

7 Hallazgos en valores noticiosos. Trabajo de campo, tesis "La producción de la nota roja en Guadalajara".

8 Testimonio entrevista enfocada. Gustavo Adolfo Sánchez.

9 Testimonio entrevista enfocada Gustavo Adolfo Sánchez.

10 Testimonio trabajo de campo. Irma Salas, coeditora sección seguridad, Mural, abril 2000.

11 Testimonio entrevista enfocada. Reportero fuente policiaca, Grupo DK.

12 Testimonio trabajo de campo. Reportera Mural, rutina 4 de abril 2000.

13 Testimonio. Reportero fuente política, Frecuencia .3, Radio Universidad.

14 Testimonio entrevista. Gustavo Adolo Sánchez, Notisistema.

 

Miguel A. González Espinoza

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